Si dependiera de mí

Hay veces que creemos tener la capacidad propia de poder cambiar tantas cosas… Nos decimos una y otra vez “si dependiera de mí”, “si yo estuviese en su lugar”…

Nos gustaría poder dar la vuelta a muchas situaciones, ponernos en la posición de otro pensando que nosotros sí seríamos capaces de hacer las cosas diferentes, saliendo incluso victoriosos. Aseguramos que hay cien soluciones y si fuera nuestra lucha alguna de ellas sería la correcta.

Desde la barrera no solo vemos todo más fácil, sino que además nos da la confianza suficiente para pensar que el otro se equivoca, ¡pero cómo es posible! La falta de valor, de iniciativa, una personalidad más débil, unas circunstancias que no acompañan, una persona simplemente ni mejor ni peor, diferente… Y de pronto se te ocurre que si dependiera de ti… ¿qué harías si dependiese de ti?

Pues descubrirías que la realidad es otra, la realidad es que consejos vendo que para mí no tengo. Qué fácil es opinar y dar lecciones cuando no somos nosotros los que estamos remando contra una situación que por unos motivos u otros ahora forma parte de nuestros días.

No olvidemos que en el camino cada uno supera sus propios problemas, que somos dueños de tomar nuestras decisiones sean cuales sean las consecuencias y que ante las adversidades cada persona es un mundo. Posiblemente nunca sepamos qué hubiésemos hecho en el lugar del otro, ni si hubiese salido mejor o peor, pero ahí esta la esencia de cada persona. Porque somos diferentes, sin más.